Opinión

| TIERRA DE CHICLE | La herencia maldita de tres ayuntamientos de la Zona Maya de Quintana Roo

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Sofía Alcocer, Víctor Mas y José Esquivel Chak Me ‘ ex (Foto: Especial)

Gilberto Avilez Tax

Se cumple una semana desde que el 30 de septiembre entraron en funciones las nuevas administraciones municipales en el estado de Quintana Roo, y durante poco más de dos días, desde que se dio el teatro de los actos de protesta a los cargos de presidentes municipales junto a un gobernador en su periodo final, las distintas señales que enviaban algunos gobiernos municipales daba la impresión que todo transcurriría en el camino del reinicio del sistema, del nuevo “estado edénico” y primigenio, de las caras felices y los discursos prometeicos y utopísticos.

Más pronto cayeron en la cuenta algunas nuevas administraciones municipales, del desmadre administrativo y los focos rojos que los pésimos gobiernos salientes les habían dejado como herencia maldita. Tal vez el caso más grave sea Felipe Carrillo Puerto, donde, al parecer, me dicen que casi todas las cuentas bancarias de ese municipio corren peligro de ser embargadas nuevamente y hay una deuda de más de 110 millones de pesos que el polémico José Esquivel Vargas, el Chac Me’ex, le hereda a su pupila, Mary Hernández Solís. El gobierno de Chac Me’ex, considerado el peor en décadas en Felipe Carrillo, al cual solo lo defienden sus corifeos y prostitutas de la pluma, le hereda a Hernández un sinfín de aviadores expertos en el arte de la simulación y del cobro puntual de sus 15/30, nóminas abultadas con sus familiares o amigazos, y más de 300 obras sin terminar, por lo que se prevé una situación difícil en los primeros meses del gobierno de Hernández.

Esta última comentó hace unas semanas a Noticaribe Peninsular, que no escurriría el bulto con lo de  Chac Me’ex, que no habría tregua, ni perdón, ni olvido, y castigaría a la administración anterior, a causa de la crisis financiera del Ayuntamiento, donde en sus últimas semanas se embargaron cuentas, hubo quincenas sin pagar, se tomó el palacio y se quemó una piñata  la noche del contra grito, piñata que representaba al presidente más braguetero y cleptómano en la historia de realismos mágicos de Felipe Carrillo Puerto. Pero la duda es más que necesaria, ¿alguien le cree a Mary Hernández cuando dice, asegura, jura y perjura que no habrá pactos en lo oscurito, impunidad y olvido para don Vargas, y que el estado y la federación me condone algunas deudas o me ayude con millones para salir del marasmo abismal que significaron los tres años del chacmeexismo?

En Tierra de Chicle hicimos una advertencia hace precisamente dos meses: ¿hay pacto entre Chac Mex y la actual administración de FCP? ¿El chacmeexismo se ha pintado de guinda? Solo el tiempo lo sabrá, la impunidad o la justicia lo dirá, la responsabilidad política de Hernández para desagraviar al pueblo carrilloportense lo clarificará.[1] Hernández, ahora, teniendo el poder, debe medir sus fuerzas ante una administración estatal saliente: no gana nada a nivel federal, estatal y local, en tratar de indultar a ese toro matrero y taimado de Esquivel Vargas. Ni perdón, ni olvido, señorita.

Lo que heredan los otros gobiernos

En los primeros días después del 30 de septiembre, todo pareció iniciar con beneplácito en algunas administraciones municipales, pero muy pronto cayeron o caerán en la terrible realidad. No es para nada halagüeño observar en estos once municipios estatales que muchas de las taras políticas y los problemas sociales que no tienen visos de solución por la misma ineptitud política, se recrudecen y se enquistan. Y es que todos los municipios cargan con una pesada lápida de desmadre administrativo; de deudas producidas por la corrupción hecha cultura política; de focos rojos prendidos por el crimen organizado; y ciudadanía dispersa y frágil, a la cual, cuando no se les conculca en sus derechos, se les acalla con los crímenes sin resolver; con feminicidios sin esclarecer en las zonas y fuera de las zonas turísticas, más la sensación de inseguridad que se acrecienta: es el caso de que la ciudadanía cancunense, considera a ese destino turístico como ciudad completamente insegura, la que la posiciona en la segunda ciudad más violenta de México según la percepción de sus habitantes, solo por debajo de Fresnillo y por arriba de Ecatepec de Morelos.[2]

Algunos de estos nuevos gobiernos están manchados de origen por la simulación y la no democracia, como es el caso paradigmático de Othón P. Blanco, donde la ciudadanía chetumaleña no eligió a su actual presidenta, sino que ésta estuvo al 10 para la una en las elecciones. Su legitimidad política, así como su administración, cargarán con ese pequeño detalle: lo que a las buenas no pudo realizar, vía las componendas federales y estatales sí se pudo establecer, utilizando a instituciones aviesas (IEQROO-TEQROO) para sus fines personales y desbarrancando a los inútiles ingenuos.

JOSÉ ESQUIVEL CHAK ME'EX, PRESIDENTE ELECTO, ACOMPAÑÓ AL GOBERNADOR CARLOS  JOAQUÍN GONZALEZ EN LA SUPERVISIÓN DEL PROGRAMA DE LOS 300 PUEBLOS -  Reporteros de Banqueta

Tulum, un caso que preocupa

Un caso que preocupa en demasía, es Tulum. En los tres años del gobierno de Víctor Mass Tah (2018-2021), la violencia se exacerbó. Antes de la pandemia del Covid-19, Tulum era uno de los destinos más importantes en la Riviera Maya. Un municipio pujante creado en marzo de 2008 en el estado, que ha sido gobernado por dos familias: la de Marciano Dzul Caamal y la de Víctor Mas Tah, dos políticos con raigambre común tanto en lo étnico como en lo político: los dos provienen del PRI, los dos reivindican su identidad maya.

Se dice que 6 del crimen organizado han sentado sus reales en la antigua capital maya: Cartel de los Pelones, de Bonfil, CJNG, Sinaloa, La Barredora y Zetas Nueva Generación. A lo largo de estos dos años, ni la pandemia del Covid impidió que la violencia se acrecentara en Tulum. Las balaceras han sido cosa de todos los días; reina el narcomenudeo, y la policía, cuando no extorsiona, aplasta y hasta mata los derechos humanos. Todos recordamos el caso de Violeta Esperanza Salazar, la salvadoreña asesinada a plena luz del día en las calles de Tulum, cuyo caso demostró a las claras la pudrición del sistema policiaco de ese municipio, y del Mando Único quintanarroense, que trajo desde el Morelos corrupto e impuso con soberbia Alberto Capella: una policía que no cuida y que no protege a la ciudadanía, que no se confronta con los criminales, que desconoce los derechos humanos de los ciudadanos. Hace unos meses, Reporte Índigo se refirió del rojo sangriento de la violencia que se mezcla con el azul turquesa del mar Caribe y el verde profundo de la selva Maya en Tulum: “Hoy, el paraíso que buscaba arrebatarle la corona turística a Cancún, es un infierno por la inseguridad, el narcotráfico, el ecocidio, la desigualdad, la corrupción y la complicidad de las autoridades”, que en ese momento representaba el hoy regidor, Víctor Más Tah.[3]

Apenas en septiembre de este año, la organización civil Crimen en México, puso a Tulum como el municipio más violento en el país (no en cuanto a la percepción de sus habitantes, sino en cuanto a los datos reales de muertes dolosas), que con una tasa acumulada de 369.7 de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes hasta julio de este año, hacen de este municipio quintanarroense el reino del espanto, el reino del terror que produce el crimen organizado, que pervierte todo, incluido empresarios del turismo y políticos locales.[4] Terror que no es privativo de las zonas y colonias populares de Tulum, sino que la violencia del crimen organizado está en todas partes, incluso en las zonas neurálgicas a la que acuden los turistas. Recordemos las balaceras de principios de mayo de este año en La Barrita Mexicana, o el ataque de septiembre en las afueras del Rosa Negra, para ejecutar a dos taxistas, cosa que desde redes se grabó y se apreció el estado de terror de los turistas nacionales y extranjeros.[5] La pregunta que uno se hace, ¿es que acaso Marciano Dzul buscará que Mas Tah aclare los posibles desvíos de recursos que se le imputan? Y no solo eso, ¿habrá una investigación federal de los posibles nexos de Mas Tah con el crimen organizado? Los actos de corrupción del gobierno de Mas Tah no son desconocidos, el último atraco se dio con la aprobación del Programa Municipal de Ordenamiento Territorial, Ecológico y de Desarrollo Urbano Sustentable (PMOTEDUS), que según la Semarnat, ignora la presencia de 3 áreas naturales protegidas y se excede de sus facultades. A Mas Tah se le señala de hasta haber falsificado documentos de cabildo para sacar el PMOTEDUS. De ese nivel es el cretinismo de la corrupción en el Caribe Mexicano. Por lo pronto, Marciano Dzul, el jueves 30 de septiembre, cuando rindió protesta como nuevo Presidente municipal de Tulum (y que todos saben que busca, sin ambages, ser el candidato maya por Morena para la gubernatura del año entrante), en su discurso de presentación refirió que habrá auditorías para la administración de Mas Tah, que militarizaría las cabezas de la seguridad pública local, y que vería cómo quedaría el Mando Único. Con frases que dan mucho para la imaginación de este que escribe, Dzul Caamal apuntó: “La transformación llegó pacífica y ordenada, nos toca recibir un municipio sin brillo y sin ese esplendor que nos hizo referente mundial, devolverle su encanto será un desafío”.[6] Con que le devuelva la paz, la tranquilidad y la seguridad a los tulumenses, uno se daría por satisfecho.

Asiste Carlos Joaquín a la toma de protesta de los presidentes municipales

Y en José María Morelos

El gobierno saliente pan-perredista de José María Morelos (2018-2021) significa una dura y pesada lápida para el grupo caciquil de la familia Pérez de este municipio de la Zona Maya, que en casi todo este sexenio estatal se agenciaron con la cuchara grande secretarías estatales, diputaciones locales y presidencias municipales, y en ninguno de estos nichos de poder dieron muestras de mínima inteligencia, al contrario: la grisura, la vulgaridad y el autoritarismo en el caso municipal, fue la tónica permanente, aparte de las mansiones que levantaron en menos de tres años, en eriales polvosos a las afueras selváticas de la cabecera municipal. El fracaso político de los Pérez, la repulsa ciudadana frente a esta familia, creo que es hasta más profunda que la que la ciudadanía josemariamorelense siente con la otra familia caciquil de los Parra. Y esto se debió a una sola persona: la edil saliente, Sofía Alcocer, impuesta no por la genialidad política de Pedro Pérez (un político sin carisma, desangelado, con una faz que repele a primera vista), sino por el hecho de que el anterior presidente municipal, José Baladez Chi, puso todo el empeño de su Ayuntamiento para que la compra de votos y de conciencias favoreciera a la señora Alcocer, que nunca había estado en la grilla municipal. Tanto fue el escándalo del favoritismo político de Baladez Chi por Sofía Alcocer, tanto fueron las presiones a los mismos priístas de José María Morelos para que dejaran sola a su candidata del 2018, Rossana Romero y se metieran a apoyar a Alcocer, que el Comité Directivo Municipal del PRI en José María Morelos decidió expulsar de sus filas a Baladez Chi y a otros tres priístas que hicieron su fortuna al amparo de ese partido.[7]

            En este 2021, aun a pesar de que Sofía Alcocer, es decir, Pedro Pérez, tenía el control del municipio, su derrota a manos del neo-morenista Erik Borges Yam, fue estrepitosa. Dicen las malas lenguas que Quintana Roo había sido vendido, en sus municipios y diputaciones federales a Morena, pero explicar de esta forma la derrota de los Pérez en José María Morelos es pecar de estrabismo, de no poder ver que los tres años de gobierno de Alcocer estuvieron trufados de vulgaridad en el ejercicio del poder, de conflictos con trabajadores que les hicieron dos plantones y cierres de carreteras (en 2019 y 2021), de posibles enriquecimientos ilícitos, de nulo trabajo en las 64 comunidades del municipio, y de las riquezas dudosas de sus directores de obras y de la edil misma. Erik Borges enfrenta un duro reto: ¿cómo levantar un edificio en ruinas, un ayuntamiento que se cae literal a pedazos?, ¿habrá olvido, impunidad para la administración saliente?, ¿habrá justicia? En la tónica de la 4T, de un régimen en teoría de izquierda, el perdón y el olvido no tienen cabida. Contrario del discurso volátil de Hernández en Carrillo Puerto, Borges ha dicho que tendrá mano dura contra la corrupción. La mano dura debe empezar por hacerle justicia al pueblo de José María Morelos en asuntos como la necesaria investigación completa, y la publicitación de dicha investigación entre los ciudadanos, del gobierno de Sofía Alcocer.

Por lo pronto, la pregunta que uno se hace, es la siguiente: ¿volverá con toda tranquilidad la ex presidenta municipal, como regidora del cabildo para cobrar sus jugosas quincenas? Creo que existen muchas posibilidades para impedirlo, buscando siempre la estabilidad democrática, el no olvido y los actos de impunidad. En la Ley vigente de los municipios de Quintana Roo, se establece la revocación de mandato a alguno de los miembros del Ayuntamiento. Se estipula esto en el Capítulo II, artículo 106, para ser exactos. Es evidente que la señora Sofía Alcocer, en su otrora calidad de primera munícipe, incumplió servir con legalidad, honradez, imparcialidad, economía y eficacia de los intereses del pueblo de José María Morelos. Ergo, como establece la fracción IV, artículo 106, la revocación de mandato se argumentaría de la manera siguiente: “Por acciones u omisiones que alteren el orden, la tranquilidad o la seguridad pública dentro o fuera del Municipio cuando los actos u omisiones afecten la gobernabilidad”.

¿Y cómo no afecta la gobernabilidad de dicho municipio las acciones y omisiones de Sofía Alcocer, toda vez que dejaron un desastre en todos los sentidos? Además, “La revocación del mandato se entiende sin perjuicio de cualesquiera otra acción que proceda contra los miembros del Ayuntamiento en los términos de las leyes respectivas”. La vía para hacerlo es el Ayuntamiento actual mediante la legislatura local.

Postdata: a los trabajadores de confianza que protestaron, “chofi-ístas” la mayoría, el ayuntamiento saliente de JMM les dio solo el avión, y ni el polvo les dejó. De ese nivel fue el año de Hidalgo.


[1] https://noticaribepeninsular.com.mx/tierra-de-chicle-el-chakmeexismo-se-pinta-de-guinda-en-felipe-carrillo-puerto-video/ 

[2] https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2021/07/19/fresnillo-cancun-y-ecatepec-las-ciudades-mas-peligrosas-de-mexico-segun-sus-habitantes/ 

[3] https://www.reporteindigo.com/reporte/sangre-en-el-paraiso-del-caribe-mexicano-tulum/

[4] https://noticaribepeninsular.com.mx/y-de-mal-en-peor-tulum-el-mas-violento-del-pais/

[5] https://www.facebook.com/NoticaribePeninsular/videos/255509559760219/

[6] https://www.poresto.net/quintana-roo/2021/10/1/marciano-dzul-anuncia-fiscalizacion-en-finanzas-heredadas-por-victor-mas-en-tulum-288800.html

[7] http://www.periodistasquintanaroo.com/principales/expulsan-del-pri-al-cheya-baladez/

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