
Por Manuel Enríquez
Este fin de semana, se hablará en nuestro país enérgicamente de soberanía, de respeto total a la soberanía de nuestro país. Esto a propósito del 85 aniversario de la expropiación petrolera (a celebrarse el 18 de marzo de 2023, en el Zócalo de la Ciudad de México) y de la reunión que sostendrán el domingo en Veracruz legisladores estadounidenses con el presidente de México, en el marco de una iniciativa que se pretende impulsar en el Congreso de Estados Unidos para autorizar a las fuerzas armadas de aquel país para que intervengan en México si así lo consideran necesario.
En ese sentido cuento una anécdota de cómo AMLO no regateó ni regatea el apoyo en defensa de la soberanía de México:
Voy en una camioneta blanca, de esas amplias, tan grandes, que parecen revelar una de las características de la mayoría de los políticos: la prepotencia, o que parecen tener el propósito de estar hechas a la medida para la personalidad de damas encopetadas y pintarrajeadas que gozan de los distintivos de “clase” ante los peatones que las miran o al imponerse sin dar paso de cortesía a otro auto, de Mazda para abajo, claro.
De mi lado izquierdo, en la parte de atrás, va el ex senador y ex secretario de Protección Civil de la ciudad de México, Elías Miguel Moreno Brizuela y, a mi derecha, va el ahora senador Félix Salgado Macedonio quien fue alcalde de Acapulco y no hace mucho candidato a gobernador para Guerrero. En los asientos de adelante, al volante, va un chófer de cuyo nombre no es que no desee acordarme, es que simplemente no supe ni sé quién era. Y del lado del copiloto va ese personaje tabasqueño que en México ha despertado toda clase de instintos, desde los más altos hasta los más bajos, que se le odia o que se le ama, pero que no es para término medio: Andrés Manuel López Obrador.

Lo recuerdo bien: amable, respetuoso, sencillo; en general, contrario a lo que en el párrafo de arriba escribí sobre esas camionetotas….
Vamos en un recorrido, en carretera desde Misantla hacia el último reducto de la selva lacandona, los Tuxtlas, de paisajes maravillosos, lluvia, vegetación, mucha vegetación, verde, mucho verde, y a veces tonos violetas o morados, y en ciertos puntos con nubes muy bajas que crean capas de neblina, y mucho olor a tierra húmeda.
Durante la trayectoria por carreteras veracruzanas, luego de una plática sobre lo que Obrador debe destacar en sus próximos discursos frente a cientos, quizá Miles de seguidores en las siguientes plazas públicas, reina un silencio de 20 ó 30 segundos….
Ir en la parte de en medio del asiento trasero del auto, permite ver los movimientos y ademanes del copiloto. Voy viendo a Amlo. ¿Velocidad? unos 110 kilómetros por hora…
De pronto observo que Andrés Manuel estira su mano derecha hacia el portafolios que lleva a sus pies, lo levanta, lo coloca sobre sus piernas, tira los broches, saca unos papeles engrapados y me dice:
–Manuel, te voy a mostrar algo y quiero que me des tu opinión…
–Ah caray .., expresé y giré para ver a los dos senadores que tenía de cada lado. Sin embargo, los tres (ellos dos y yo) nos miramos y como gesto de interrogación levantamos al mismo tiempo hombros y manos.
Sacó el documento y me lo dio: 3 ó 4 hojas, escritas en computadora con letra mediana para fácil lectura sin lentes:
–Lee y dime qué opinas… Me lo pidió amablemente el ahora presidente de México.
Claro, le respondí con cierto modo despreocupado: “pos bueno, venga ..”, dije.
No me apresuró para leerlo: sin prisas, subrayó. Entonces con calma fui pasando hoja por hoja, las volteaba al revés y al derecho como buscando algo más, mientras los senadores y Andrés Manuel guardaron silencio para mi lectura. Lo terminé en unos cuantos pocos minutos y estiré la mano para regresarlo a las manos de quién me lo había dado.
—¿Qué opinas, cómo lo ves, tu crees que esté bien? –Insistió en su interrogación quien construía desde entonces un liderazgo masivo sui géneris, sin precedentes desde los tiempos de los Cárdenas en la década de los 30 (con Lázaro) y luego a finales de los ochenta (con el hijo) del siglo pasado. O que construía un liderazgo quizá mucho mayor al de ellos, como nunca antes visto en México.
–Me parece licenciado –le respondí sereno- que el documento es interesante, propio para el momento, pero creo que lo compromete con el Presidente Ernesto Zedillo, se puede malinterpretar. Mi opinión es que hay cosas que yo quitaría pero, en lo general, yo sería claro en la congruencia de que ante todo lo primero que cuenta ahora es la unidad y el bien para México.
¿O usted cómo lo ve senador? –Le pasé la estafeta a Félix Salgado.
Pero Salgado Macedonio, evidentemente molesto, hizo un gesto rudo y como levantando la voz para que lo escuchará bien AMLO, expresó:
–Yo qué, a mí ni me metas, ni me preguntes….—Me dijo– No puedo responder…, no conozco el documento.
Un poco sacado de onda por su reacción al estilo ranchero, guardé silencio. Y como que pensé pasarle la estafeta al otro senador, pero pensé: –mejor no le pregunto a Brizuela porque qué tal si tampoco conoce el escrito. Me detuve. Y ahí fue cuando Obrador se disculpó:
–Perdón Félix, disculpa que no te lo haya mostrado, es que es reciente, es sobre los acontecimientos del día a día, pero por favor léelo, por favor…. Obrador dobló su mano hacia el asiento de atrás y se lo pasó a Félix. Guardamos silencio mientras el senador leía, quien lo hizo, por cierto, muy rápido, como si quisiera presumir un récord de lectura rápida:
El senador Macedonio fue más claro y contundente, y parecía más molesto:
–Está mal. Así como lo tienes escrito tus adversarios te van a acabar y con ese documento van a sacar mucha leña para que no llegues a la presidencia del PRD….
Obrador recorría el país en campaña para lograr la dirigencia nacional de lo que antes era el PRD.
–¿Pero por qué dices eso Félix?, Preguntó Obrador. Este documento, explicó, es el respaldo al presidente ante los embates de Estados Unidos. Es claro: se trata del respaldo a la institución presidencial para tomar decisiones en defensa de la soberanía nacional y no a Zedillo.
Entonces, le reviró el legislador a Obrador, subraya que la defensa es a la institución presidencial y no a Zedillo. No des margen para que se interprete como un acuerdo con Ernesto Zedillo. Así como está el documento, esos cabrones te van a acabar. –
Claro, de eso se trata, de cerrar filas en torno a la presidencia para la defensa de la soberanía. Todos, opositores políticos o no, debemos cerrar filas en este momento para la defensa de la nación ante cualquier amenaza del extranjero. Eso es lo que demos hacer, hacer a un lado las diferencias políticas y sumarnos todos en un solo frente por México.
Al bajar de la camioneta en un pueblo para comer algo, inmediatamente hablé por teléfono a La Jornada y me coordiné con Rosa Icela Rodríguez (por qué con ella, no sé, así lo dispusieron en el periódico), hoy Rosa Icela es brazo derecho del presidente de México como secretaria de Seguridad Pública del país. Pero en aquella fecha, 2 de junio de 1996, estaba en la CDMX (antes DF) como sencilla reportera también.
Este recuerdo viene a colación porque antier el coordinador del Partido Republicano en el Congreso de Estados Unidos se le ocurrió decir que propondrá para su aprobación una iniciativa a fin de autorizar a las fuerzas armadas estadounidenses su intervención en México so pretexto de combatir al narcotráfico. Algo más o menos como en Irak, considerándolos terroristas .
Hoy en día, todas las fuerzas políticas de México, en pro y en contra de AMLO, deberían sin titubear hacer enérgico pronunciamiento de respeto absoluto a la soberanía de México, y cobijar al presidente en ese posicionamiento, como AMLO lo hizo sin regateos políticos en aquel 2 de junio del 96.
La siguiente fue la nota que mandé y fue la de 8 columnas en La Jornada:
(Por cierto, de esa nota, Amlo no se salvó de que la prensa vendida lo acusara de haber pactado con Zedillo)
* Ex corresponsal de La Jornada en Baja California Sur, Veracruz y Querétaro.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Diplomado en Opinión Pública por la UIA Cdmx y Master en Historia del Arte por REALIA, Xalapa, Veracruz y ex coordinador de e-Consulta para el estado de Veracruz.